HISTORIAS DEPORTIVAS

El "criminal" que no pudo contra el "animal"

La historia del día en el que le rompieron un tobillo a Maradona, y de como se recuperó, añade un capítulo más a las proezas de la Leyenda.
jueves, 24 de septiembre de 2020 · 00:43

Un día como hoy, pero 37 años atrás, Diego Armando Maradona, que jugaba en ese momento en el Barcelona, sufrió la fractura de su tobillo izquierdo por una fuerte entrada del vasco Andoni Goikoetxea, del Athletic Bilbao. Los primeros indicios mostraban que habría un antes y un después de la lesión, pero Diego, fiel a su estilo, fue operado, se recuperó, y volvió a jugar, sólo 3 meses después ¿Por qué?: Porque es un animal, un genio que no nació para ser explicado, afirma el profe Fernando Signorini, quien fue además el preparador físico que lo acompañó en su rehabilitación.

 

Las crónicas duras del partido dirán que corría el día 24 de septiembre del año 1983, y que jugaban Barcelona y Athletic de Bilbao por la Copa del Rey. Alos 14 minutos del segundo tiempo, cuando ganaban los catalanes por 2-0, Goikoetxea le propinó a Maradona una patada que le causó la fractura del maléolo y la rotura del ligamento del tobillo izquierdo.

 

Diego salió en camilla y muchos médicos especialistas no dudaron en afirmar que jamás volvería a ser el mismo, mientras que Goikoetxea fue destinatario de un repudio generalizado y en algunos casos bautizado como “El Criminal”.

Así lo tituló el diario español Mundo Deportivo.

 

Los registros fílmicos de entonces, pertenecientes a la Televisión Española, muestran la dureza, y para muchos, la "poca" intención del vasco de jugar y defenderse lícitamente. 

 

 

¿Qué pasó después?

Maradona tuvo que atravesar una delicada intervención quirúrgica a cargo del doctor González Adrió, supervisada por los médicos del Barcelona, y se estimó que debería afrontar una inactividad no menor a los seis meses y con pronóstico reservado. Fue en esas circunstancias, que el astro acudió al prestigioso doctor Rubén Oliva y a Signorini, con el que había trabado amistad unos meses antes en la propia ciudad Condal.

 

“Lo había conocido en junio, iba a la casa a charlar de fútbol y como mi esposa jugaba al tenis, y era profesora en un club de Manuel Orantes, de vez en cuando nos juntábamos a jugar un dobles, con Claudia”, evocó Signorini.

 

Según el profesor, los preparadores físicos personales (hoy llamados personal trainers) son un invento de Maradona: “Claro, un invento de él, porque cuando el doctor Oliva se puso al frente de la rehabilitación y Diego comenzó a moverse de una manera más dinámica, tuvo esa idea descabellada. Digo descabellada porque el preparador personal en un deporte de equipo no existía. Hacía bastante, según me dijo, que pensaba en el tema, y como necesitaba cuidado más cercamos, tuve el honor de que me convocara a mí”, añadió el profesor Signorini y fundamento por qué razón califica a Maradona como “un animal, un genio”.

 

Los especialistas del "otro fútbol" lo ayudaron.

 

“La lesión era grave y lo dejaba en una situación de limitación muy marcada. Probamos con el kinesiólogo Aldo Divinsky, Aldo viajó, pero mucho no pudo hacer. Había una reducción muy importante. Entonces le sugerí que tenía que ver al mejor especialista de lesiones de tobillos. A través de la AFA se consiguió el contacto con el director de servicios médicos de la Federación de Futbol Americano de los Estados Unidos, que es el deporte donde se producen las lesiones más graves. Viajó con el doctor Raúl Madero y el hombre le dio el mismo diagnóstico. Le dijo que tenía que convivir con eso. Y así fue”.

 

Signorini cuenta que en la recuperación, Diego tuvo que cambiar su manera patear la pelota: "Fuimos a la cancha de un club, pusimos una barrera destartalada, pero que servía, y cuando comenzaba a patear naturalmente tenía la imagen de lo que hacía anteriormente. ¿Qué pasaba? La pelota se iba al diablo" relata el profesor, quien detalla además que Maradona se vio obligado a modificar todo su accionar desde el punto de vista biomecánico, empezó a apoyar el pie de otra manera, a girar la cadera, los hombros el cuello, "hasta que después de un mes, o mes y medio, volvió a meter la pelota donde quería”.

 

Contra todos los pronósticos, Maradona volvió a jugar a los 106 días de sufrir la lesión, el 8 de enero de 1984 e hizo dos de los tres goles del Barsa al Sevilla. Al cabo de 58 partidos con 38 goles en julio de ese año dejó el club blaugrana y pasó al Nápoli de Italia, pero esa es otra historia.

 

“Diego renació de las cenizas, como el Ave Fénix, por su condición de genio, de animal, y al mismo tiempo le debe mucho al doctor Oliva, que había decidido quitarle el yeso un mes y medio antes”, memoró Signorini.

 

 

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