DEBILIDAD EN LA ACUSACIÓN

Absolvieron a dos policías juzgados por apremios ilegales

Un tribunal concluyó con que la fiscalía no presentó pruebas suficientes. El hecho ocurrió en marzo de 2019. Los policías trabajaban en la comisaría 41.
martes, 28 de junio de 2022 · 18:25

Un tribunal absolvió a dos policías que habían sido juzgados por vejaciones, al concluir que la fiscalía no presentó las pruebas suficientes como para llegar a una sentencia condenatoria. El caso que fue llevado a juicio ocurrió a fines de marzo de 2019 y las víctimas fueron tres jóvenes a quienes una patrulla de la comisaría 41 sorprendió saliendo de una vivienda tras perpetrar un robo en el barrio Altos del Limay.

El tribunal integrado por Carina Álvarez, Florencia Martini y Lucas Yancarelli, determinó por unanimidad que “no hay pruebas suficientes” para condenar a los policías Miguel Ángel Morales, de 39 años, y a Sebastián Andrés Chavarría, de 31, los que fueron acusados por los delitos de lesiones leves, lesiones graves y vejaciones, agravados por haber sido cometidos en su función de policías.

El tribunal fundamentó su decisión en que las pruebas que presentó la fiscalía (a cargo de Valeria Panozzo) “no alcanzaron a superar la duda razonable, tanto acerca de la data de las lesiones como del elemento con el que fueron provocadas” y,  fundamentalmente, “sobre la autoría de estas lesiones” denunciadas por los tres detenidos de apellidos Garrido, Sepúlveda y Vásquez, en la comisaría 41 del barrio Don Bosco III.

Por su parte, la defensa presentó una teoría del caso basada en la posibilidad de que los detenidos se hayan lesionado entre ellos o que haya habido alguna otra persona involucrada. Los jueces entendieron que el material probatorio presentado en el juicio por parte de la fiscalía, no era suficiente para desestimar estas hipótesis.

El caso

La noche del 30 de marzo de 2019, una vecina de Altos del Limay llamó a la comisaría para avisar que tres personas a bordo de un automóvil estaban cometiendo un robo cerca de su casa. De inmediato arribó un patrullero y con los datos aportados por la testigo salieron en búsqueda del rodado.

Una vez que lo interceptaron, ordenaron a los ocupantes a descender del vehículo. Y allí comenzó el hecho que originó la denuncia.

Sostuvo la fiscalía que los jóvenes fueron agredidos con golpes de puño, patadas y golpes con la culata de la escopeta. Incluso a uno de ellos con un elemento cortante le “tatuaron” el número 41 en la espalda.

Con la colaboración de otro patrullero, los detenidos fueron llevados a la comisaría 41 donde, según se denunció, continuó la paliza.

El médico forense certificó que Garrido y Vázquez presentaban lesiones en el rostro, en ambos pabellones auriculares, torso, espalda y piernas, mientras que Sepúlveda, tenía fractura de una costilla lateral derecha.

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