ABUSO SEXUAL

Prisión para un médico que manoseó a pacientes sedadas

Lo descubrió su pareja cuando revisó los videos del celular de él. Un asqueroso accionar.
sábado, 27 de agosto de 2022 · 10:26

La pareja se había grabado videos en momentos íntimos y ella decidió borrarlos del celular de él. Cuando recorrió el archivo de videos se encontró con una decena de filmaciones donde se observa su mano izquierda manoseando a adolescentes y jóvenes que se encontraban sedadas. Los envió a su propio celular y se presentó ante la justicia para denunciarlo.

Así comenzó a develarse el accionar del joven médico residente Armin Mayta Rocha, boliviano que desempeña su actividad sanitaria en los sectores de Clínica Médica y Guardia del hospital Penna de Buenos Aires. El final de la primera parte del trabajo de la justicia se conoció en las últimas horas con una condena de tres años de prisión por el delito de “abuso sexual”, con los agravantes de su condición de médico.

El accionar asqueroso y tipificado por el Código Penal mostraba en las filmaciones al profesional abusando de adolescentes y jóvenes que habían ingresado a esos sectores del nosocomio con diferentes tipos de crisis y requirieron de la sedación farmacológica para estabilizar su salud. Una vez allí, con su celular en la mano derecha, filmaba cómo recorría el cuerpo de las víctimas con su mano izquierda, especialmente la zona de los senos y los genitales femeninos.

La condena se centró en tres hechos filmados y comprobados, aunque se supo que los videos eras una decena y las víctimas, por el estado de sedación, no pudieron ratificar que fueran ellas. El juez Alejandro Noceti Achával, del Tribunal Oral en lo Criminal 10, hizo lugar a la realización de un juicio abreviado luego de la confesión por parte del médico y señaló en el fallo “que las conductas ilícitas desplegadas por el imputado fueron cometidas en el ejercicio de sus funciones como médico en un hospital público”.

El primer video se ve a una adolescente de entre 13 y 15 años, que estaba tirada en una camilla, en sedación farmacológica. Con una mano sosteniendo el celular, el acusado le tocó los pechos y la zona genital, en el mes de noviembre de 2017.

Apenas días después, hubo un hecho similar. Aquí la victima era A., de 17 años. Había llegado al Hospital Penna traslada por el el SAME desde el Hospital Tobar García. La joven tenía un trastorno psicótico y había llegado de una serie de convulsiones. Estaba sedada. Aprovechando su condición de médico, el acusado tocó en los pechos a la joven mientras la filmaba.

El tercer video, de diciembre de 2018, mostraba a otra víctima, A., totalmente sedada por efecto farmacológico, siendo tocada por el médico. Ella había ingresado al hospital por una guardia de pasillo en estado agresivo, con autolesiones en los brazos y bajo los efectos de alcohol o cocaína, según consta en la causa. Se dispuso su internación involuntaria después de sufrir una descompensación psicótica. Era agresiva para sí y para terceros. Por eso la sedaron y la dejaron internada un par de días. Pero apenas ingresó, aprovechándose de su calidad de médico del hospital y del estado de vulnerabilidad en que se encontraba la paciente, el acusado le tocó los senos y le introdujo los dedos en la boca, alternadamente, mientras la filmaba con su celular.

Gustavo Alberto San Martín, director del Hospital Penna, confirmó que las imágenes que le mostraron del celular parecían reproducir el sector de guardia general de ese nosocomio, donde están los consultorios, camas de internación, áreas de shockroom. Allí se encuentran los consultorios de traumatología.

El tribunal también oyó a las víctimas. La chica de 17 años que había llegado desde el Hospital Tobal García contó que le dieron una medicación que la hicieron dormir hasta el día siguiente. Según contó, cuando sufre convulsiones, la medicación la deja adormecida, sin poder moverse o responder, en un estado de inconciencia. Pasó la noche sola, en un cuarto, hasta que al día siguiente llegó su abuela. Al verla, le dijo que durante la noche había sentido que le acariciaban los senos, pero la abuela le dijo que seguramente sería una alucinación provocada por la medicación. El video que le mostraron y en el que se reconoció demostraba que no alucinaba. La otra joven se reconoció en el video pero no recordaba nada. Solo que al despertar, estaba en la otra punta del pasillo donde había sido atendida y tenía a una policía a su lado.

“Las imágenes que muestran al imputado poniendo sus manos sobre los pechos de distintas mujeres, a las que acariciaba en esa zona corporal aprovechándose del estado de inconciencia en que se encontraban por la aplicación de una medicación psiquiátrica, son suficientemente demostrativas de que ese contacto sexual estaba alejado de todo tratamiento médico y no contaban con el consentimiento de las mujeres por encontrarse dormidas”, sostuvo la sentencia. “Cada asalto del imputado sobre el cuerpo de las víctimas fue realizado sin el consentimiento de éstas y aprovechándose de su calidad de médico del hospital y del estado de vulnerabilidad que presentaban las damnificadas, y la soledad en que se encontraban”, indicó el fallo. 

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