MUERTE DUDOSA EN EL BATALLÓN

Muerte del soldado: La pesada carga que soportaba Córdoba

El robo de 22 mil municiones, la economía familiar y dos préstamos, son algunos de los problemas que debía enfrentar el soldado de 21 años que apareció muerto en Zapala.
jueves, 3 de agosto de 2023 · 00:00

La presión de la familia de Pablo Córdoba dio resultado y en un comunicado de prensa el juez Federal Hugo Greca explicó las distintas medidas que se dispusieron para investigar la causa, que está caratulada como "muerte dudosa". Entre el detalle de movimientos, aparece la incorporación de un expediente en el que el padre del joven está procesado por la desaparición de 22.108 municiones calibre 7.62, valuadas en su momento en 2.802.448,76 de pesos.

Aunque no pudo ser confirmado de manera oficial ante el silencio de la Justicia Federal, se supo que mientras Juan José Córdoba Salto espera el juicio, el único sostén de familia era el soldado de 21 años, que había solicitado dos préstamos importantes y lo abrumaban las deudas.

A ciencia cierta, la muerte del soldado ocurrida el 1 de junio es un verdadero rompecabezas para la Justicia Federal de Zapala, que desde febrero, cuando se jubiló Silvina Domínguez, se encuentra sin juez titular. El que subroga es el juez roquense Hugo Greca. Los familiares y amigos de Pablo Córdoba marcharon varias veces para exigir justicia y además, pedir el desplazamiento del magistrado. Lo acusan de no ir a fondo contra las autoridades del Grupo de Artillería 16.

Y mientras se esperan los resultados de las pruebas científicas sobre rastros de pólvora en las manos y ropa del soldado muerto, se hizo público que el padre de Córdoba, suboficial principal del Ejército, está procesado y esperando el juicio en una causa por el robo de 22.108 municiones pertenecientes al Batallón de Ingenieros de Montaña 6 de Neuquén.

Aunque Córdoba Salto desestimó esa causa en una nota brindada en La Primera Mañana de AM 550, en el expediente que tramita en el Juzgado Federal penal 2 de Neuquén, consta que desde mediados de 2019, el padre del soldado muerto se desempeñaba como encargado de Sección Munición de la Base de Apoyo Logístico (BAL) Neuquén, a cargo de la administración y custodia de los polvorines ubicados dentro del Regimiento de Infantería de Montaña 10, en Covunco.

La maniobra salió a la luz hace unos años, cuando las autoridades descubrieron un enorme faltante de municiones, y el sargento ayudante Ángel Luis Quintana llenó su camioneta con trotyl y detonadores. Aseguró que intentaba suicidarse y por eso la carga estaba conectada a la batería. La Ford Eco Sport permanecía en el estacionamiento del batallón de Ingenieros a la vera de la ruta 22 en Neuquén. La Brigada de Explosivos de la Policía provincial encontró carga para volar todo en un radio de más de 50 metros y con una onda expansiva de más de 200 metros.

El padre del soldado estaba a cargo del deposito del Batallón de Ingeniería de Neuquén en el polvorín de Covunco (foto expediente judicial).

A partir de este hecho, las autoridades militares comenzaron a investigar y llegaron hasta el padre del soldado Córdoba. Mensajes de texto y audio de WhatsApp prueban el vínculo. Se detalla que el 21 de octubre de 2021, Quintana, preocupado porque la maniobra saldría a la luz, le escribió "Che Juan, consulta escriturada, Ale esta a la pesca, ¿tendrías excedente de 762? ¿O si sabes de alguno en la zona que tenga? Estoy al horno”. Córdoba Salto contestó "mañana voy al polvorín y me fijo”…”Bola!!! ¡¡¡El domingo mandé para destruir al 604!!!"

La conversación por mensajes continuó:

Quintana: "uhhh, cuanto mandaste a quemar?" 

Córdoba Salto: "41333"

Quintana: "¿Upsss y allá quién está para encarar?"

Córdoba Salto "y…está complicado Ángel… Yo pedí para dejarme un cajón pero me cortaron el rostro y entiendo xq esta complicado hoy en día”….”pero me tiré el lance”(…)”.

Y luego, en audios del día siguiente, el padre del soldado le advierte a su cómplice en Neuquén: "mañana voy a dar la novedad” (…)” y Quintana le responde "…Como te decía hoy, cualquier cosita pégame el grito, como te había dicho, si algún día podés perdonarme de haberte metido en este quilombo me sentiría mucho mejor…”.

El procesamiento al padre del soldado por el robo de 22.108 municiones calibre 7.62

También en el procesamiento por "facilitación imprudente de sustracción de bienes públicos en concurso real con encubrimiento por omisión de denuncia agravado por su condición de funcionario público", se detalla que Quintana no podría haber actuado solo, sin el apoyo de Córdoba Salto, "tenía conocimiento previo de la situación y no lo informó a sus superiores".

Aunque Córdoba Salto se presentó en la Cámara de Roca para apelar el procesamiento, los jueces Richar Gallego,  Roberto Lozano y María Freda Giovanali, no hicieron lugar al planteo. De acuerdo con las averiguaciones realizadas, la elevación a juicio está firme y sólo se espera la fecha. Mientras, Córdoba Salto continúa como militar y vive con su familia en el barrio de Suboficiales dentro del batallón de Zapala.

Precisamente, una de las medidas dispuestas por el juez Greca luego de la muerte del soldado, es que ningún jefe militar con mayor grado se puede acercar a él y tiene rondines policiales cada dos horas dentro del predio del Ejercito.

Por este procesamiento, la familia de Pablo Córdoba sufrió una drástica disminución de sus ingresos y el joven soldado se había transformado en el sostén de la casa. Es más, fuentes allegadas a la investigación confiaron a Mejor Informado que Pablo destinaba casi todos sus ingresos, de alrededor de 150 mil pesos, a sus padres.

Otro dato que trascendió del expediente, es que meses antes, el soldado solicitó un crédito de un millón de pesos, además de otro en la mutual del Ejercito.

Las presiones y las deudas forman parte de una de las hipótesis de suicidio. También los datos de la autopsia, que indican que el cuerpo tenía dos impactos de bala con orificio de entrada y salida, pero que sólo uno le provocó lesiones mortales.

El primero ingresó por el mentón con trayectoria ascendente y salida por la parte superior de la cabeza; y el otro disparo ingresó en un parietal y salió por el otro lado.

De todas maneras, ninguno de los dos impactos le causó la muerte. Es que cuando fue encontrado tenía signos vitales aún, aunque luego en el hospital de Zapala, se confirmó que no tenía actividad cerebral por las graves heridas provocadas por el disparo en la sien, pero su corazón continuaba latiendo.

La causa continúa como muerte dudosa y también hay datos que no permiten descartar un asesinato. Las pericias a la ropa y al cuerpo sobre restos de pólvora podrían aportar algo de claridad. También la comparación de las vainas encontradas en el lugar con las marcas que deja el caño del fusil (FAL) con el que Córdoba cumplía su guardia. El trámite no es sencillo porque la Policía Federal realizó pericias en el lugar y recogió una gran cantidad. 

 

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