BRIGADISTAS DE PARQUES

Crudo relato: lo que desnuda el fuego

Bajos salarios, contratos anuales, falta de equipamiento e instalaciones. Una tarea reconocida por la sociedad, en medio de las penurias.
sábado, 19 de septiembre de 2020 · 16:27

Andrea Acuña es una neuquina que además de ser brigadista y rescatista en el Parque Nacional Lanín, se recibió de enfermera profesional y acaba de llegar de combatir el fuego en el Delta de Entre Ríos. Su actividad, que causa admiración y reconocimiento por parte de la sociedad también desnuda las penurias que pasan: bajos salarios, contratos anuales, falta de equipamiento e instalaciones y jubilaciones angustiantes.

Hace un mes que no ve a su hijo Santino –de seis años- ni a su familia en San Martín de los Andes, porque estuvo 15 días peleando contra los focos de incendio intencionales en el Delta de Entre Ríos y cumple su cuarentena en Hua Hum, tal como indican los protocolos. Además de considerar a esa experiencia como “única”, en diálogo en el programa “Viaje al puerto de la noche” por AM 550 y 24/7 Noticias, la brigadista acentuó la triste realidad:  “estamos ganando por debajo de la línea de pobreza” y por ello “la mayoría de nosotros tenemos dos trabajos, para poder vivir dignamente”.

Pero no solamente los ingresos son deficientes, también Acuña puso en superficie otras graves falencias en su relación con Parques Nacionales: “cada año, de la noche a la mañana, te podés quedar sin trabajo”, ya que los precarios contratos son anuales;  las jubilaciones son paupérrimas y no reconocen el alto riesgo a que se exponen y también reclaman un reconocimiento profesional a través de una carrera que sea incluida en la dependencia.

En medio de la entrevista, en la que relató la experiencia vivida en el Delta y las características del combate de incendios en la montaña y rescates como en el volcán Lanín en pleno invierno, Acuña también develó las necesidades de indumentaria, equipamiento y hasta edificios.  “Nuestra indumentaria debería renovarse cada dos años y hace más de tres años que no se renueva, tenemos problemas con las instalaciones en San Martín, en Aluminé y en Junín, donde estamos ´de prestado´ porque gracias a Bomberos que nos cede un espacio hay una brigada ahí. En San Martín hasta hace dos años no teníamos gas, en fin, cosas tan básicas que hasta me da vergüenza decirlo, pero que lo quiero decir porque sentimos que no somos escuchados, sí somos valorados por la sociedad. A la hora de ser convocados, saben que pueden contar con nosotros siempre, entonces nosotros también queremos ser tenidos en cuenta”.

En los últimos quince años, Andrea hoy es madre, brigadista y enfermera profesional, apuntando a una vocación de servicio y una pasión que no le impide con la misma fuerza reclamar por los equipos que acuden ante el fuego o el rescate en la montaña.  Ellos y ellas son noticia cuando la emergencia requiere de su profesionalismo y coraje. Hoy, sin incendio ni accidente, ponen como título la necesidad de ser escuchados.

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