MODA Y DISEÑO

Conocé quién está detrás de la feria de diseño más convocante del Valle

Entrevistamos a María Buzeki, la creadora del mundo Le Chic, una feria que contra todo pronóstico pandemial se convirtió en puente para el crecimiento de emprendedoras locales.
miércoles, 6 de enero de 2021 · 00:27

Mery, como la llaman todos, es otra de las tantas personas que buscó en el Sur su horizonte. Nacida en La Plata y fan de Gimnasia, un día decidió patear la pelota y venir a nuestros pagos. De esto hace ya doce años. “Tenía 28 años, había estudiado, trabajado y hecho de todo en La Plata y quise venir buscando otra vida y para estar más cerca de mi familia”, relata. Llegó al Valle con dos títulos en su haber, es Diseñadora Publicitaria y Asesora de Imagen, y desde entonces no paró de generar proyectos en torno al diseño, el rubro emprendedor y la identidad patagónica.

Nunca quieta, siempre inquieta, Mery pasó sus primeros años con una tienda de ropa multimarcas de diseño emergente e innovador, la mayoría traída de Buenos Aires, donde su curaduría hizo de su clientela una comunidad fiel. Así fue que, de a poco, emprendedoras locales empezaron a conocerla y a ofrecerle tímidamente sus diseños para vender a través suyo. Lo que vino después, ni ella se lo imaginaba.

Foto: En estos cinco años Mery Buzeki ya lleva organizadas más de 50 ferias Le Chic en el Alto Valle.

 

¿Cómo surge la feria Le Chic?

Yo tuve un local en la Diagonal 25 de Mayo en Neuquén por casi diez años y veía cómo las mujeres buscaban cosas diferentes, de diseño, fuera de las grandes marcas comerciales. De hecho yo las buscaba también y fue por eso que puse el negocio. Empezó a pasar que las clientas que venían recomendaban el lugar a otras y el “de boca en boca” hizo que emprendedoras de la zona se acercaran a ofrecerme sus productos o trabajar en conjunto. Obviamente no podía abarcar todo y me dije que tiene que haber otra forma, o un lugar donde la gente del Valle conozca todo lo que se produce acá. Y así empecé a pensar en una feria que reuniera a estas mujeres hacedoras de prendas, accesorios y objetos deco con un estilo bien definido, algo jugado, con onda y calidad.

¿Dónde fue el debut?

El lugar era una pata importante de la idea, tenía que seguir el estilo y la estética que había imaginado. Un lugar abierto, lindo, donde una pudiera reunirse con amigas o ir en familia, para hacer un paseo, compartir algo rico de pastelería, ver diseño local y si daba, hacer alguna compra. Surgió el espacio Flor del Prado en Cipolletti que había abierto hacía poco, y hacia allá fuimos con las chicas.

Foto: Siempre se vuelve al primer amor. Aunque hayan visitado otras locaciones el espacio Flor del Prado, en Cipolletti, es el favorito para montar la feria. 

 

EL TEAM

“Las chicas”, son su equipo. Las primeras 15 mujeres emprendedoras con marca propia que se animaron a dar el salto y a “seguir todas y cada una de sus ideas locas”, como le gusta repetir una y otra vez. “Es que yo sin ellas, sin cada una de las mujeres que somos parte de Le Chic, no hubiera hecho nada. Son ellas las manos que crean, las que venden, yo apenas una divulgadora de sus productos”, insiste con humildad.

La primera edición de la feria, en mayo de 2015, fue un éxito. Le siguió otra en julio y nuevas fechas para las fiestas. El público respondió y de a poco la feria se instaló como un lugar de disfrute, una propuesta de salida entre amigas que además generaba ventas difundiendo creaciones hechas en Patagonia. Tanto, que los años siguientes, el boom de las ferias de diseño explotó. Le Chic abría sus puertas una vez por mes, siempre con estrada gratuita, y a la par surgían ferias de todo tipo en bares, casas de té y  otros espacios.

Foto: Después de 9 meses el 27 de diciembre último la feria volvió a abrir sus puertas con estricto protocolo.
 

 

¿Qué obstáculos tuviste que sortear a medida que la feria crecía en demanda y público?
Yo empecé con la feria con una idea chiquita, con la intención de nuclear a esas mujeres que estaban más o menos en la misma sintonía que yo, buscando hacer algo que nos de placer, que nos permita trabajar y disfrutar, de compartir sin rivalidades, de mostrar todo el potencial que hay acá. Y de golpe la aceptación fue tan grande que me encontré trabajando día y noche en la organización del evento, contestando mails, asesorando emprendedoras. Ahí dejé el local, entendí que esto se estaba transformando en un trabajo real al que le tenía que dedicar horas para hacerlo bien y entre las chicas y yo hicimos un equipo para salir adelante y crecer juntas. Siempre digo que Le Chic es nuestro bebé.

Foto: Mujeres emprendedoras, todas parte del “Team Le Chic”, como le gusta resaltar a Mery. 


 

LÍDER

Mery lidera Le Chic desde el minuto uno y es una fuente inagotable de ideas que materializa contra viento, marea y pandemia. El primer tacle lo recibió hace un par de años cuando el rubro comercial de Cipolletti se les fue en contra por acusarlas de competencia desleal. Enseguida se reunió con las autoridades municipales, dio a conocer a las marcas que participaban, explicó los propósitos de la feria y, debate mediante, consiguió una resolución municipal que autorizó a la feria en el marco de lo privado con carácter de evento.

“En ese momento fue angustiante porque desde el vamos la intención fue hacer las cosas con seriedad, difundir marcas honestas, de mujeres trabajadoras, y todo el revuelo que se armó con los comerciantes parecía que atentaba con eso. Por suerte, confiando en que el proyecto tenía buena base, logramos la resolución y estar dentro del marco de la ley. La difusión, al fin de cuentas, jugó a nuestro favor”, describe.

Los seguidores se multiplicaron en las redes, hoy su página de Facebook suma 5.500 me gusta y el perfil de Instagram cosecha más de 10 mil followers. Mery se volvió una referente, su energía contagia, y es una fiel representante de “lo bueno se comparte”.

Foto: Moda, deco y objetos de diseño para comprar, regalar y atesorar.


 

INFLUENCER SIN QUERER QUERIENDO

La pandemia hizo estragos en todos los rubros, eso ya lo sabemos todos, y el formato de feria presencial no fue la excepción. Pero Mery no se achicó, asumió un nuevo rol y surfeó la curva con destreza y empatía. “2020 fue el año donde el apoyo al trabajo de las emprendedoras era la clave para inyectar ánimo y ganas de seguir adelante apostando al futuro. Corrían los meses y la feria como estaba pensada no se podía hacer. Como buena geminiana no podía quedarme quieta y, de repente, me encontré haciendo cosas nuevas y generando herramientas de venta para entusiasmar a las chicas. Así fue que durante todo el año trabajé en la web de Le Chic, diseñé la tienda on-line, invertí en campañas de difusión en redes y empecé a sacar provecho de los recursos de Instagram con videos, reels, vivos, posteos e historias dando a conocer la marcas que son parte, y las que me gustan y tienen algo diferente”, resume.

Foto: Visitas por doquier. ¡Una de las últimas imágenes de la feria cuando no había pandemia!

 

¿Qué debe hacer una marca o emprendedora para que pueda ser parte de Le Chic?
La verdad es que no tenemos una fórmula o requisitos, es subjetivo y tiene mucho de intuitivo. Yo soy muy pasional, me tiene que gustar en una totalidad la propuesta, el diseño, el corazón de quien lo hace.  Entre las chicas nos consultamos, recomendamos, opinamos. También sucede que estos últimos meses las necesidades fueron mutando, quizás hay emprendimientos que no son para montar un stand en la feria pero sí para concretar pautas en nuestras redes, hacer videos, postear looks, o visitarlas y contar el detrás de escena. Eso fue variando con el correr de los últimos meses y creo que es una línea que voy a profundizar para hacer conocer más y mejor proyectos nuevos. ¡Aunque a veces no puedo creer estar modelando frente a la cámara de mi celular!

Foto: Cada showroom, marca y emprendedor que participa es cuidadosamente seleccionado para mantener la propuesta de diseño de calidad, innovador y chic.
 

El concepto de feria a Le Chic ya le quedó chico. Se ha transformado en un emprendimiento que brinda servicio, nuclea marcas, identidad y valores, que sabe ajustarse a cualquier formato y sortear aquello que parece imposible. Prueba de ello fue la última feria (¡sí, presencial!) que Mery pudo concretar a días de terminar el 2020 en el espacio de siempre, con protocolo estricto y el mismo espíritu de que las cosas bien hechas, terminan saliendo. ¡Chapeau!

 

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